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Cualquiera puede hacer una película

En este taller, el destacado documentalista Ignacio Agüero se sumerge en la práctica cinematográfica revisando su propia filmografía. Se trata de un ejercicio autobiográfico que irradia, sin embargo, más allá de su obra y en múltiples direcciones.

Fecha
del 9 de Abril al 23 de Abril 2026
Horario
entre las 18:30 y las 20:00 hrs
Modalidad
Presencial
Lugar
Sala B-31, Biblioteca Nicanor Parra, Vergara 324, Santiago

Agüero recorre 50 años de trabajo creativo, desplegando un proceso en el que las películas, como si fueran seres vivos, van aprendiendo de sí mismas, y en ese ejercicio descubren, además, las posibilidades del cine. Desde la imagen central hasta la descentralización y el desparrame orgánico de las imágenes. Desde el despliegue de una imagen hasta un sistema imprevisto de asociaciones. Desde la película No olvidar (y antes) hasta la más reciente producción del realizador, Cartas a mis padres muertos. En este repaso, Agüero vuelve a las preguntas que han conducido su forma de narrar, creando una relación particular entre lo personal y lo político, entre la casa y la ciudad, entre el patio y el mundo.

Ignacio Agüero es uno de los documentalistas más reconocidos en Chile. Estudió Arquitectura y Cine, y egresó de la Escuela de Artes de la Comunicación de la Universidad Católica de Chile, con el título de Director Artístico con mención en cine en 1979. Es socio fundador de la Asociación de Documentalistas de Chile, de la que fue su primer presidente. Ha realizado numerosos talleres de formación en Chile, México, Barcelona, Bolivia, y ha desarrollado tutorías de proyectos en México, Costa Rica, Buenos Aires, Nicaragua y Chile. Ha recibido numerosos premios y distinciones nacionales e internacionales.

 

Duración: 3 sesiones de 18:30 a 20:00 horas, todos los días jueves del 9 al 23 de abril de 2026.

Taller gratuito y abierto a todo público.

Lugar: Sala B-31, Biblioteca Nicanor Parra, Vergara 324, Santiago.

Contacto: [email protected]

 

Programa:

Sesión 1.    SER CINEASTA
Los comienzos: estudiar cine y hacer cine en dictadura. La primera película. La primera imagen. Las determinaciones del inicio: acerca de lo político y de lo cinematográfico. No olvidar y Como me da la gana, bases de una poética. La imagen como fuente de un relato y los pilares de la propia filmografía.

Sesión 2.  EL DOCUMENTAL COMO LECTURA DE UN ESPACIO
Una película es la lectura de un espacio. No olvidar, Cien niños esperando un tren, La mamá de mi abuela le contó a mi abuela, Aquí se construye y El otro día. Solo lo que está contenido en un espacio delimitado constituye una película. No es el tema, ni son las ideas; es la imagen desplegada en un espacio, y desde un espacio, que se inmiscuye en el mundo real develando situaciones y creando asociaciones.

Sesión 3.   NADA QUE DECIR (y no avanzar en el tiempo)
Más allá de la imagen central y del espacio único, la descentralización. La divagación como relato, la multiplicidad, la interrupción, la repetición. No tener nada que decir y no avanzar en el tiempo, como posibilidades de relación con lo diverso y lo complejo. Escapar siempre del guión: Como me da la gana II, Nunca subí el Provincia y Cartas a mis padres muertos.